La intervención en Centros Históricos: una aproximación crítica 2

El verano se acerca y las vacaciones vienen con él, o eso esperamos. Para enfrentar esta parda hasta finales de agosto, os dejamos con la segunda parte del post sobre intervención en Centros Históricos. Buen verano y lean, lean…

 

Conceptos sobre intervención urbanística y centros históricos. 

Hablaremos de tres conceptos sobre la intervención urbanística asociada a los centros históricos que nos parecen clave (entendemos que cada uno de ellos podría protagonizar su propio post, así que tomadlo como unas pequeñas aproximaciones): 

  • Gentrification: procesos de invasión / sustitución 
  • Austeridad urbanística 
  • Urbanismo crítico / participativo

Siguiendo un estudio de Fernando Díaz Orueta sobre reestructuración urbana y cambio social, podemos decir que las pautas de crecimiento de la ciudad generan la especialización, aumento de la necesidad de movilidad y profundizan la diferenciación social (1). Dentro de esta lógica se encuentra el proceso de invasión / sustitución (gentrification) definido en un primer momento como el proceso a través del cual en los antiguos barrios populares se asienta población de elevados recursos económicos que desplaza a los antiguos residentes, aunque el proceso ha ido ganando en complejidad hasta verse convertido en una estrategia básica de los procesos de acumulación neoliberales en las ciudades (2). 

Estas estrategias de revitalización urbana de Centros Históricos de las que hablamos,  normalmente encubren estos procesos de reorganización de clases sociales en la ciudad, ya que el espacio central y monumental aporta un plusvalor económico y de prestigio a los grupos sociales que lo habitan. Por tanto estos grupos, que ya abandonaron el centro en su momento, se vuelven a ver atraídos por él, no solo por su valor simbólico, también por las posibilidades de hacer negocio.

 
Este proceso necesita de unas condiciones previas para tener lugar, estas son: 

  • La suburbanización / periferización de la ciudad. 
  • Desinversión y abandono físico. 
  • Abandono de viviendas. 
  • Paso a la inversión: momento de inflexión (aprobación de planes). 
  • Reinversión a gran escala: aparecen inversores privados. 
  • Financiación institucional. 
  • Reforzamiento de los paisajes urbanos y los modos de consumo asociados a la población de elevados recursos económicos (3).

 
Es tras este proceso cuando se da normalmente la invasión / sustitución, pero hay que tener en cuenta los contextos locales para poder caracterizar bien el proceso, ya que puede darse la misma enumeración, pero en orden diferente.

El siguiente concepto al que vamos a hacer referencia es la “austeridad urbanística”. Este concepto fue acuñado por Giuseppe Campos Venutti en los años 70 y puesto en práctica en la región italiana de la Emiglia – Romana con un éxito relativo.Como explica el propio autor: 

“La esencia de la austeridad urbanística se podría resumir así: dirigirse más al interior que al exterior del organismo urbano, buscar una reorganización de la ciudad existente antes que su expansión indiscriminada, cuidar la calidad de vida ciudadana en vez de aumentar el número de habitantes” (4).

 
Por otra parte se planteó conjuntamente el “Plan de las cinco salvaguardas”, destinadas a una protección integral de la ciudad y el territorio y centradas en: gestión pública, criterios de protección social y de usos productivos (no a la sustitución poblacional ni de usos), protección ambiental,  y apoyo a la planificación (5 y 6).

 
Retomar estos preceptos de recapacitación sobre el crecimiento de las ciudades, vista la imposibilidad actual de convertirlas en lugares más interesantes y emocionantes, nos permitiría al menos un crecimiento no tan caótico y un mantenimiento de estándares de tamaño más sostenibles, ya que el crecimiento en mancha de aceite que caracteriza la ciudad actual implica el abandono de las zonas interiores, es decir, crecemos hacia el exterior mientras el interior de la ciudad se deteriora, para luego volver al centro mientras se deterioran las periferias en un ciclo depredador sin fin. Esto se da porque el crecimiento lo marca el mercado especulativo del suelo y no la lógica en la ocupación del territorio y lo estamos volviendo a ver en este contexto post-crisis inmobiliaria.

Por último afrontaremos la explicación de lo que yo entiendo por urbanismo crítico muy unido al participativo. Yo caracterizaría al urbanismo crítico como aquel que pretende generar cambio social más que gestionar las desigualdades producidas por el desarrollo urbano. Por desgracia el urbanismo actual se centra como mucho en lo segundo y cuando no, planifica sin tener en cuenta esas desigualdades. No digo que no haya que trabajar las desigualdades que provocan las diferentes formas de acceso a la ciudad, pero sí creo que la crítica debe generar un cambio que casi impida estas desigualdades.

Pero, ¿cómo generar cambio social? Aquí es donde entra la participación, haciendo que las personas retomen la autonomía a la hora de enfrentarse al problema del crecimiento urbano (ejemplos no faltan), delegando en la clase política como mucho la gestión, pero nunca la decisión. Eso sí, para que esta estrategia funcione deben haber muy buenas campañas de información y una implicación real de todos los ciudadanos ya que no puede haber participación desde el desconocimiento, en otras palabras, debe fomentarse la cultura participativa, tanto en la sociedad como en la propia administración. Más allá de todo esto debemos hacer frente a la pseudo-participación, a procesos enfocados en cumplir trámites, procesos unidireccionales en los que las personas que participan no son más que excusa administrativa. Creo que muchas de las personas que lean esto, y que compartan campo de batalla con nosotros, habrán sufrido este tipo procesos de los que tendremos que hablar largo y tendido en este blog.

Como conclusión, la pretensión final de esta participación, y de la propia intervención urbana, ha de ser la mejora de la calidad de vida, el garantizar ese derecho a la ciudad que hoy vuelve a estar de moda, esperemos que manteniendo el contenido crítico que le daba su creador H. Lefebvre (7).

 

Notas

1 Díaz Orueta, F.; “Reestructuración urbana y cambio social: ¿La conformación de un nuevo orden espacial?”. A día de hoy no puedo confirmar si este estudio se ha editado. 

2 Para hacernos una idea de la complejidad consultar Martínez, R. “La gentrificación y el enemigo disponible” en https://nativa.cat/2019/07/la-gentrificacion-y-el-enemigo-disponible/

3 Carpenter, J. y Lees, L., “Gentrification in New York, London and Paris: an international comparison”, en International Journal of Urban and Regional Research, no 19, 1995, pp. 286 – 303.

4 Campos Venutti, G., “Urbanismo y austeridad”, editorial Siglo XXI, Madrid, 1981.

5 Lourés Seoane, Ma Luisa; “Centro histórico e investigación urbana en América Latina”, en América Latina Hoy, no 15, 1997, pp. 41 – 53.

6 Aimeur, C. “El desconocido libro que cambió la historia de València” en https://valenciaplaza.com/el-desconocido-libro-que-cambio-la-historia-de-valencia

7 Lefebvre, H. “El derecho a la ciudad”, ediciones Península, 1973 (Reeditado por Capitan Swing en 2017, pero sin el prólogo de Mario Gaviria).

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